Comprar tu primera soldadora puede sentirse abrumador: hay procesos, siglas y decenas de modelos. La buena noticia es que para elegir bien solo necesitas responder tres cosas: qué vas a soldar, de qué espesor y dónde vas a trabajar.
Los tres procesos que vas a escuchar
MIG suelda con un alambre que se alimenta solo mientras un gas protege el charco. Es semiautomática y de las más fáciles para empezar; va muy bien con acero y también con aluminio usando el equipo adecuado.
TIG usa un electrodo de tungsteno que no se consume y un gas inerte (argón). Te da el acabado más limpio y control fino, ideal para inoxidable, aluminio y lámina delgada. Pide más práctica.
Stick (electrodo revestido) es sencilla y económica, y no necesita tanque de gas porque el recubrimiento del electrodo genera su propia protección. Es la favorita para reparación y trabajo en campo, sobre todo en materiales ferrosos.
Si además necesitas recortar o preparar piezas, el corte por plasma es el complemento natural: no suelda, corta metales que conducen electricidad.
Cómo decidir sin marearte
Una regla simple para empezar: si quieres rapidez y versatilidad, mira MIG; si buscas acabado fino en metales delgados, TIG; si vas a reparar o trabajar a la intemperie, Stick. Y si haces de todo, un equipo multiproceso combina los tres en una sola máquina.
Para una recomendación a tu medida, usa nuestro asistente de tres preguntas o lee la guía completa de MIG, TIG y Stick.
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